RTS – una corta historia de un género casi extinto

ageofempiresCorre el año 2001 – un niño sale del colegio corriendo a su casa para encender su ordenador donde le esperan sus ejércitos de Age of Empires II, una de las joyas de Estrategia en Tiempo Real, RTS, de la época. Su padre, obviamente, le echa la bronca por no almorzar antes y por no hacer primero sus tareas. ¡Pero le da igual! Es más importante primero construir tu castillo japonés y derrotar al ejército de la IA enemiga con tu ejército samurai.

Las tareas del colegio aún pueden esperar, ya que la agenda de este niño era una muy ocupada – después tocaba jugar a Command and Conquer: Yuri’s Revenge y desvelar cuáles son los planes del siniestro telépata Yuri y luchar junto a los Soviéticos y los EEUU para derrotarle en la Luna.

Llega 2002 y los años posteriores. La industria de los juegos RTS está en su máximo esplendor y ese mismo niño se adentra en los mundos de Warcraft III Reign del Chaos y se adentra en las profundidades de Kalimdor junto a Thrall sin saber que algún día millones de jugadores explorarán los lugares más ocultos de ese continente con sus personajes individuales. Sin saber las cientas de historias que surgirían a partir de ese simple y fascinante juego.

Gigantes como Age of Mythology y Command and Conquer: Generals se alzan llevándose una gran cantidad de fans detrás. Y luego siguieron sus grandes expansiones, como Zero Hour y The Titans. Incluso otras tantas industrias decidieron tomar el riesgo e intentar sacar sus propias sagas teniendo todas cierto éxito, como el caso de Earth 2015: Project Moon, un RTS futurista de ciencia ficción que desafiaba el sentido de la táctica de más de uno.

Fueron grandes días. Hoy en día, algunos nostálgicos aún consideran Age of Mythology como un referente del género, especialmente después de su sorprendente pero reciente expansión Age of Mythology: Tale of the Dragon. Estos juegos eran una forma de ejercitar la mente y aprender o conocer nuevas historias. Las campañas de Age of Empires o Mythology eran a veces un aprobado en ciertas asignaturas dado su trasfondo histórico y cultural.

Y los titanes como Warhammer 40000: Dawn of War y Warcraft III: The Frozen Throne abrieron mundos enteros para los fans de las sagas. Nadie se podría resistir a tales títulos, aunque fuese para probarlos, y la creación de mods y mapas alternativos daban infinidad de opciones de juego que aún llegaron hasta hoy en día.

Warhammer 40000 Dawn of War contenía uno de los mayores números de facciones únicas visto en un RTS, matando la curiosidad de uno

Warhammer 40000 Dawn of War contenía uno de los mayores números de facciones únicas visto en un RTS, matando la curiosidad de uno

La cosa no se queda ahí. Sigamos con lo que vivió ese niño:

La cosa era que… los RTS eran eternos, explorar distintas estrategias, distintos mapas, aprender cada vez mejor cómo combinar unidades y mejoras y derrotar a los enemigos en mejores niveles de dificultad. La mente crecía, aprendías a manejar cosas más rápido. Y luego cuando encontrabas a un amigo que conociera los mismos juegos que tú era alguien con quién instantáneamente tenías que jugar, ya fuera en contra o cooperando.

Otra cosa buena de estos juegos – la gran mayoría implementaban un creador de mapas así que sumale otras tantas cientas de horas creando tus propias aventuras, como quién jugaba con plastilina para darle forma a la figura perfecta.

Creador de mapas de AoM - crear tus propios mapas era una maravilla - horas y horas de creación para poner a prueba tu imaginación

Creador de mapas de AoM – crear tus propios mapas era una maravilla – horas y horas de creación para poner a prueba tu imaginación

Los años venideros no eran malos pero sí que los títulos escaseaban.

Ciertas innovaciones mejoraron el realismo de estos juegos, como EA Games quién decidió en añadir en sus mejores títulos de años posteriores, como El Señor de los Anillos: La Batalla por la Tierra Media IICommand and Conquer 3: Tiberium Wars y Command and Conquer: Red Alert 3, con la que intentaban volver a sus orígenes. Mejoras como en vez de crear una unidad te salía un pelotón entero – las batallas eran a más escala y más espectaculares y daban pie a muchas otras estrategias, mejoras y emociones, pero no iba a ir por buen camino. No, el abanico de seguidores se estaba cerrando.

La fama creciente de videoconsolas del momento como la XBox360 y la PS3 supusieron una preferencia distinta para muchos gamers – especialmente en países como España donde las consolas se usaban mucho más que los ordenadores.

Teniendo en cuenta la incompatibilidad de estas consolas con el género en sí (jugar con un mando en un juego en el que tanto teclado como ratón te hace falta para una rápida reacción o para realizar distintas funciones resultaba y aún resulta imposible) era inevitable que los RTS quedaran en el olvidó. Xbox intentó adaptarlos, y no llegó a ningún lado.

C&C3: Tiberium Wars se intentó implementar en Xbox360 pero no tuvo demasiado éxito a pesar del juegazo que era

C&C3: Tiberium Wars se intentó implementar en Xbox360 pero no tuvo demasiado éxito a pesar del juegazo que era

Y así llegamos a los tristes 2016.

El niño, que hacía tiempo que dejó de ser un niño, decidió atreverse a comprar y probar StarCraft II: Legacy of the Void. Un poquito tarde dirán algunos, pero mejor tarde que nunca.

Primera sorpresa – las campañas se compran por separado según cada expansión. Está bien, siempre el contenido adicional de expansiones iba por separado pero estamos hablando de que de 3 facciones, cada campaña de estas facciónes se ve separada por 20 Euros.

Pero bueno… siempre podrás enfrentarte a la máquina y disfrutar del contenido. En una interfaz algo distinta y confusa el antaño niño busca la opción de enfrentarse a la IA y lo encuentra. 1 hora más tarde tiene que ir a trabajar y cuando va a guardar partida descubre que esa opción, obligatoria e indispensable en un RTS, ya NO EXISTE.

Estamos hablando de la saga StarCraft, un título que llegó a ser deporte trasmitido por televisión en Korea.

Quizás ese fue el punto – ahora enfrentarse a la IA no es distinto a una partida online en la que no se puede guardar, de hecho el online es el punto más fuerte del juego, al igual que muchos juegos de Blizzard. Quizás dejó de ser un RTS para ser más parecido a un MOBA – largo y que requiera una porción de tu tiempo para poder ganar. Ya no es una tarde tranquila jugando contra el juego y explorando mundos, ahora intenta adherirse a los e-sports.

¿Para qué mentirnos? StartCraft II sigue siendo una maravilla, sus gráficas y jugabilidad molan. Pero simplemente ya no es lo mismo de siempre.

¿Para qué mentirnos? StartCraft II sigue siendo una maravilla, sus gráficas y jugabilidad molan. Pero simplemente ya no es lo mismo de siempre.

Cosa que no es mala. Pero las ganas de tener un Warcraft IV ya se ven menguadas.

¡Y aún hay alternativas!

Títulos menos conocidos como Grey Goo, Total War: Rome II y Company of Heroes 2 están haciendo un buen trabajo, uno grandioso para lo que queda hoy en día.

Aunque la ilusión está herida de muerte y el género RTS se está pasando a un género de culto que pocos sabrán disfrutar. Aunque probaremos lo que queda porque siempre queda esperanza.

Y puede que un día podamos disfrutar de una tarde atacando a nuestro eterno enemigo, la IA… pero durante 30 minutos, que tengo que ir a hacer compras 🙂

Pero por ahora, ¡hasta luego RTS! Gracias por las batallas inolvidables.

 

¡Gracias por tu tiempo, geeky!

potato

Acerca de Daedallus

Soy especialista en Filología Inglesa y alojamiento web y tengo 24 años y también el fundador de geekydude.eu. ¿Mi otro lado? Support, tanque, Maestro Pokémon (¡especialista en tipo Acero y Bicho!), seguidor de Tolkien y escritor de fantasía aficionado. Soy fan de DC Comics y de Marvel y mis héroes favoritos son Iron Man y Batman. Y esto dirá todo de mí :) somos creaciones de aquello que nos gusta.
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