Leyendas urbanas y mitos. Mundo Pokémon

 

No es ninguna mentira que todos los videojuegos contienen historias, mitos y leyendas con respecto a eventos, personajes y la misma trama. En Pokémon no fue y es para menos, porque al ser una saga tan popular y con tantos aficionados repartidos por el mundo, los trucos vuelan, las historias tienen piernas propias y las leyendas tienen su propia esquela. ¿A quién no le ha pasado de niño escuchar las historias de las islas fallo, el bici de oro o muchas más? Haced memoria, casi siempre estabais en casa de un amigo con vuestras gameboys merendando colacao con galletas cuando salían temas de este estilo. Aquí vamos a repasar algunos de los mencionados anteriormente y algunos más. Ojo: no haré referencias a series, solo a los videojuegos.

El Raticate de nuestro rival


Esta leyenda tiene lugar en los juegos de la primera generación de Pokémon.

La primera vez que llegas a Pueblo Lavanda, tienes la opción de entrar en la torre pokémon. En el primer piso, se encuentra nuestro rival cerca de una tumba. La conversación al acercarte es:

¡Oye *insertar nombre*! ¿Qué haces por aquí? Tus pokémon no pueden morir. Pero al menos puedo debilitaros. ¡Vamos chico!

Hasta ahí no hay ningún problema, cuando eras un niño ya sabías que si perdías ibas al centro pokémon directamente. En la versión inglesa, dice Your pokémon don’t look dead. Si prestamos atención a su grupo pokémon contra el que luchamos, cuenta con Pidgeotto, Kadabra y dos de los siguientes Gyarados-Exeggcute-Growlithe. ¿Problemas? La última vez que nos enfrentamos a nuestro rival en el SS Anne, llevaba un Raticate. ¿Muerto, lo cambió por un pokémon mejor? Digan ustedes, yo me callo.

El camión de Mew


La leyenda más famosa de la primera generación de juegos de Pokémon. Hablo de la famosa historia del Mew escondido bajo el camión que se encontraba detrás del SS. ANNE. Cuenta la leyenda que para conseguir a este misterioso pokémon, lo primero que hay que hacer es no subir al barco SS. ANNE de Ciudad Carmín en ningún momento.

Para avanzar en la historia es necesario conseguir la MO Corte, por lo que necesitarás de un amigo que te pase un pokémon que conozca este movimiento para poder seguir. Deberemos seguir hasta conseguir la MO Fuerza y la MO Surf. Una vez conseguidos estos dos movimientos, podremos volver al muelle del barco, y antes de entrar a éste, veremos que hay una zona en la que podemos usar Surf. Si nos movemos por el agua hacia la derecha llegaremos a una zona en la que podemos volver a andar, y en donde encontraremos un camión. Si usamos Fuerza, podremos mover el camión. Debajo de éste, veremos una PokéBall, en la que se encontrará Mew.

Es cierto que hay un camión escondido si surfeamos en el muelle del SS.ANNE, pero es un simple decorado. El camión no se mueve y mucho menos se puede interactuar con el.

El susodicho camión de Mew. El quebradero de cabeza más grande de los niños.

El jardín de Bill


Una vez subido el puente pepita y avanzando hacia la derecha por la ruta 25, apareceremos delante de la casa de Bill. Lo primero que nos percatamos es un hueco trasero en la casa al cual parece que nos podemos acceder. Esto generó una gran controversia y a la vez, la leyenda urbana. Pues bien, hay quién dice que ha conseguido entrar a éste lugar, y que lo que allí se esconde es la Cueva Dragón, en la que se pueden encontrar Dratini, Dragonair y Dragonite de forma salvaje y a niveles muy altos, y Mew al final de ésta.

Para entrar a esta cueva deberemos haber completado el juego al 100%, por lo que hemos de tener la Pokédex totalmente completada. Si nos presentamos en la casa de Bill con un Dratini, un Dragonair, un Dragonite y los tres pájaros legendarios (Articuno, Zapdos y Moltres), Bill nos revelará la existencia de la misteriosa cueva, abriéndonos una puerta trasera de su casa, por la que podremos acceder al pasillo que veíamos al entrar, y al final de éste encontraremos la cueva.

La única manera de entrar es usar gameshark, y por supuesto…no hay nada salvo ese hueco. La historia no se sostiene por su peso, puesto que el Mew es uno de los requisitos para el “100%”. Como historia, otra genial.

La bici de oro


Todo sea dicho, que la bicicleta nos ahorró tiempo y la música aun resuena en la cabeza. Bien es cierto que era rápida, pero…¿había la posibilidad de encontrar otra mejor? De ahí esta leyenda urbana. Lo que debíamos hacer era completar la Liga Pokémon un total de cien veces para que, cuando volviéramos a visitar la tienda de Ciudad Celeste en Pokémon Rojo, Azul y Amarillo, con la promesa de poder conseguir una bicicleta dorada que superaba en velocidad y prestaciones a cualquier otra que pudieras adquirir, concretamente el doble que una bici normal.

Quien le echó valor y mucha paciencia para completar la Liga un centenar de veces, se llevaría un palmo de narices como una rotonda. Como podrás imaginar, al ir a hablar con el dependiente de la tienda de bicicleta nada cambiaba, y lo que habíamos hecho no era más que perder el tiempo y entrenar a nuestro pokémon. (La completé más de 100 veces, pero sólo fue para subir pkmns al nivel 100)

Las islas fallo


Algo que siempre está presente en prácticamente todos los videojuegos, y de lo que los juegos de Pokémon no se han librado, son los bugs y glitches. Este es el caso de las Islas Fallo (también conocidas como Glitch City o Ciudad Virus). Cuenta la leyenda que éstas islas están corruptas por el poder de Missigno, el pokémon nº 0, y que si conseguimos llegar lo suficientemente lejos explorando este lugar, podremos encontrar a este buscado pokémon. ¿La verdad detrás de todo esto? Estas islas, ni tienen nada que ver con Missigno, ni tienen nada que ver con una leyenda. Se crearon a partir de la aglomeración de datos de programación del juego que sobraban, de ahí que en éste lugar haya casas, agua, o paredes sin terminar.

La forma de entrar es sencilla: id a la zona safari, pagad el dinero, entrar, guarda la partida, reinicia la consola, sal de la zona y gasta tus pasos. Una vez gastado, volvemos a la zona safari para nuestra sorpresa al salir encontrarnos en esta isla. Usa vuelo y podrás salir.

¿Crees que nos ha faltado alguna? Si es así, ¡no olvides ponerla en el apartado de comentarios!

Acerca de Crítico Goblin

Maestro rolero desde 1991. Jugador amateur de rugby, antiguo profesor de física. Fan de los números, estadística, rol, libros y como no...de un buen placaje a lo Blood Bowl.
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