Leyendas acerca de los tesoros ocultos de Transilvania

A lo largo de Europa existen muchas leyendas que nos hablan de la existencia de misteriosos tesoros que fueron escondidos  y maldecidos por pueblos antiguos. Estas historias se alimentaban de los aislados descubrimientos de monedas antiguas o de ajuares funerarios. En concreto, vi que estos cuentos eran muy comunes en el territorio que hoy en día ocupa la actual Rumanía pero, curiosamente, esto también sucedía en el sur de España.

En la región de Transilvania existía una creencia general acerca de los tesoros ocultos y había una gran variedad de leyendas sobre este tema. Cada una cambiaba según la zona pero el mayor de todos estos tesoros era “El tesoro de Darío” y los transilvanos creían que estaba oculto en las cuevas y cavernas de las grandes montañas de su tierra.

Estas historias, como era habitual, destacaban por su marcado carácter moralista y, por ello, tenían grandes influencias cristianas, a continuación os comparto una pequeña historia acerca de estos tesoros, de una antología de leyendas, cuyo título podéis encontrar al final del artículo:

“Una vez había un caballero, llamado Zeta, de muy malas costumbres. Siempre que cometía un acto malo, en vez de arrepentirse, se complacía en blasfemar. Este caballero era muy rico, y así, la justicia terrena no podía nada con él, y la justicia divina era despreciada por el blasfemo. Y tenía dos hijos tan blasfemos como él.

Pero un día el Dios de los cristianos, queriendo darle un ejemplar castigo, en el momento en que Zeta y sus hijos se encontraban en una bacanal, hizo que el castillo del mal caballero de derrumbara, enterrando a este, a sus hijos y a los grandes tesoros que allí guardaban. El tesoro se encuentra aun en el monte donde estaba el castillo.

Cada siete años, en la noche de San Jorge, las puertas del castillo se abren. Hace unos cien años, un tal Boshazi entró por el interior de la montaña mientras las puertas estaban abiertas.

Entró por unos corredores oscuros y húmedos, al fondo de los cuales se veía resplandecer un gran brillo. Llegó hasta allí y se encontró una cámara con montones de oro, de piedras preciosas, de vasos riquísimos. Guardando el tesoro estaban los dos hijos del caballero Zeta. Boshazi les preguntó:

-¿Hasta cuándo habéis de estar aquí?

-Hasta que no haya cristianos sobre la tierra- respondieron los condenados.

Boshazi llenó sus bolsillos de oro y plata y regresó hacia la salida. Más, en el momento en que pasaba por la puerta, ésta de cerró, cogiéndole por un talón, y al caer, el oro y la plata se vertieron y se perdieron.

Boshazi murió en la miseria”.

No encontré mucho acerca del gran tesoro de Darío pero, según una creencia extendida, estaba escondido en las entrañas del monte Cziganyhavas, cerca de Kolozsvar. Tenía la fama de ser el más grande de todos y se buscaba en esta tierra, sobre todo, desde el año 1716, en el que un tal Paul Varga, que se había enriquecido en los últimos días de su vida, murió repentinamente. En su testamento aseguró que había encontrado el tesoro en aquel monte. Una historia más con cierto carácter moral… Pero que también atraía a los curiosos.

“Composición del paisaje con un castillo en ruinas sobre un acantilado” de Joseph Mallord William Turner.

“Cerca de Mezo Band ábrese una especie de caverna. Cada nueve años un hada que tiene allí su morada sale para buscar agua al lago vecino. La puerta de la cueva queda abierta hasta el regreso del hada. Había en las proximidades un pobre hombre que buscaba en vano la ocasión de enriquecerse. En una de estas salidas  del hada creyó que era el momento oportuno para penetrar en la cueva donde suponía que había un tesoro guardado por el hada, entró, y antes de que pudiera encontrar nada, vio que el hada volvía. Salió corriendo; pero tropezó, y al salir, la puerta se cerró, cogiéndole uno de los talones. Y el pobre hombre se quedó cojo para toda su vida”.

 

Un elemento que me pareció especialmente curioso fue que en otra tierra muy montañosa, Granada, existían múltiples historias acerca de tesoros ocultos. La fuente más conocida, y de mejor acceso a día de hoy, para poder leer acerca de estos cuentos es la obra de  Washington Irving, “Cuentos de la Alhambra”. Este famoso autor del romanticismo escribió, también, obras como “La leyenda de Sleepy Hollow”, que tanto culto ha tenido en nuestros días gracias a la serie que salió recientemente y, por supuesto, por la película de Tim Burton .

Este viajero americano, del s. XIX, sentía una gran admiración por Granada y, cuando fue a estas tierras, recopiló una serie de leyendas sobre lo que escuchó a lo largo de sus viajes y de su estancia en la Alhambra, su influencia llega hasta el día de hoy y buena parte de la imagen que existe a día de hoy sobre la Alhambra, en el mundo anglosajón, se  debe a él.

Compartiros por aquí extractos de los cuentos que escribió haría muy largo este post pero creo que es suficiente señalar la curiosidad de que, según los cuentos de Irving, era fácil encontrar tesoros ocultos escondidos a lo largo de las montañas granadinas. Algunos de estos tesoros estaban malditos, pues esperaban al regreso de sus legítimos dueños (los musulmanes del antiguo Reino Nazarí) y existía una extraña profecía apocalíptica que decía que retornarían a la tierra desde sus escondites, bajo tierra. En otros casos, antiguos malhechores eran encerrados por toda la eternidad junto a grandes tesoros y, por supuesto, hay historias que hablan de que junto a estos se pueden encontrar genios o seres de fantasía que cuidan de que nadie se lleve el oro sin su consentimiento.

Si os gustó esta breve y sencilla comparación, os invito a leeros el propio libro…

 

Bibliografía

García de Diego, V.(1953). Antología de Leyendas de la Literatura Universal. s.l. Ed. Labor.

Irving, W. (2010). Cuentos de la Alhambra. Madrid. Editorial Alba.

Sobre nosotros Krom

Un buen día Daedallus me lió para entrar en este blog y me decidí a escribir sobre una de mis grandes pasiones: el rol ¿Algo más aparte de eso? Me encanta leer pero también disfruto fabricando mis propias artesanías de cuero.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *