Ideas para dirigir a personajes malvados

Malvados

Llega un momento en la vida de todo Narrador de rol en el que se topa con Jugadores que desean interpretar a personajes que se han salido del camino de la rectitud. O puede que se dé el caso en que el propio Narrador o los propios Jugadores se hayan cansado de los prototipos de tipos buenos haciendo siempre cosas buenas.

Como sabemos lo mucho que puede destruir una crónica o un módulo esos jugadores que se pasan al lado oscuro y lo incontrolable que puede parecer un alineamiento caótico-maligno en D&D, en GeekyDude os presentamos algunas ideas de cómo crear módulos interesantes y que tengan posibilidad de ser jugados por personajes malos hasta la médula.

 

EL SÍNDROME DEL ESCUADRÓN SUICIDA

Los Personajes son malos malos. Y no solo eso, sino que han cometido fechorías más allá de lo imaginable. Por ello, su capacidad de redención está más allá de toda posibilidad… o casi. Hay un último clavo al que agarrar sus desharrapadas almas y salvar el poco honor que les queda. Los Jugadores interpretarán a Personajes malvados, pero una fuerza o entidad superior les “obligará” a realizar una misión que, al final, resultará intrínsecamente buena (o no). Esta obligación puede ser tangible (como el chip explosivo que Amanda Waller instala en el cuello del Escuadrón Suicida) o metafísica (a través de una visión o un mandato de un ser superior/divino).

Un ejemplo: en Dungeons & Dragons, un grupo de Personajes (bailando entre las diferentes variabilidades de caóticos y malignos) trata de robar cierto artefacto mágico del castillo de la capital de cierta región. Rápidamente son capturados por el rey de ese castillo, que resulta ser también un temible mago de nivel ∞+1. Este “rey mago” (pun intended) se dispone a destruir a los Personajes y a borrar su existencia de la Historia, pero se le ocurre otra cosa: hay algo que él no puede hacer, una misión para la que necesita un grupo de malandrines como ellos (tal y como sucede en el cine, necesita casualmente las Habilidades que tienen los Personajes). Les ofrece que cumplan su misión (que puede ser moralmente buena o mala a decisión del Narrador) a cambio de olvidar el robo en su castillo y/o limpiar su nombre y sus fechorías pasadas.

Malvados

 

LA PERRA VIDA

Una variante del anterior, y una de las formas más sencillas de organizar a personajes de dudosa reputación, es creando un grupo de mercenarios/cazarrecompensas donde vendan sus armas y sus habilidades al mejor postor. Lo importante aquí es dotar a los Personajes de una férrea organización mercenaria o, por el contrario, un honor hacia el contrato firmado. Así los Jugadores deberán hacer honor al contrato que sus Personajes han firmado, y puede depender del Narrador que ese contrato se centre en algo tradicionalmente “bueno” o algo moralmente equívoco.

Un ejemplo: en el juego de rol del Capitán Alatriste, un grupo de personajes malhechores (un hidalgo deshonrado, un pilluelo ladrón, un antiguo soldado de Flandes, una artista callejera experta en los cuchillos y una prostituta más peligrosa que todos anteriores juntos) son contratados por un alto cargo de la Iglesia Católica en Sevilla para recuperar ciertas piezas religiosas robadas por unos impíos herejes. El fin es “bueno” (recuperar piezas robadas), pero los métodos dependerán de la diversidad y adaptabilidad de los Personajes y los Jugadores que los interpreten. Y si fallan, bueno, la Iglesia negará toda relación.

Nota adicional: Esta fórmula también es ideal para esos grupos de Jugadores esporádicos, donde nos siempre los mismos acuden a las sesiones. Así, el grupo interpretaría a unos mercenarios donde cada sesión de juego es una misión diferente para el grupo.

Malvados

 

EL MAL MENOR

A veces los Jugadores quieren interpretar a personajes malvados haciendo cosas malvadas o luchando por el bando del mal. La solución a esto está simplemente en crear un mal aún mayor al que los Personajes deban enfrentarse, quizá como venganza, quizá para devolver el equilibrio de poder a una Guerra Fría. Puede que incluso quieran restaurar en el trono a un rey legítimo para preservar una dinastía cruel y autoritaria frente a una revuelta popular que quiere acabar con los derechos de los más poderosos. Como siempre, Bien y Mal son solo puntos de vista.

Un ejemplo: en Star Wars D20, un grupo de cazarrecompensas está cómodo al servicio del Imperio Sith (muchos milenios antes de que Jar Jar Binks fuese expulsado de Otoh Gunga) respondiendo únicamente ante el Consejo Oscuro y su representante en su grupo, una aprendiz Sith que les acompaña en sus aventuras. Están cumpliendo una misión y quedan desconectados de la Holored durante cierto tiempo. Para cuando vuelven a contactar con el Consejo Oscuro, este ha desaparecido. Uno de los Darth ha tomado el poder y asesinado (en una épica secuencia de montaje digna del bautizo de “El Padrino”) al resto de miembros del Consejo Oscuro, tomando el poder solo para él. Tiene la intención de borrar toda forma de vida no-Sith de la Galaxia, algo que afecta directamente a los Personajes. El grupo logra contactar con el Maestro Sith de la aprendiz que les acompaña, que milagrosamente ha sobrevivido a la purga, y juntos planean una épica venganza que tiene como única intención restaurar al Consejo Oscuro en el poder y así hacer perdurar al Imperio Sith.

Malvados

 

======

Estas son algunas las formas más sencillas de conducir una aventura o una crónica con personajes malvados, pero si a nuestros lectores se les ocurren otras, son libres de dejarlas y comentarlas en la sección de comentarios de más abajo.

¿Cómo os habéis enfrentado vosotros a Jugadores que querían interpretar a los malos de la película?

Sobre nosotros Khwfw

Friki de la vieja escuela. De esos de papel y lápiz. De temporadas enteras en una noche. De hablar con la misma pasión del cine de Kurosawa como del cine de Robert Rodríguez. De los cómics de todo tipo, de Frank Miller y Alan Moore; pero de DC, sobre todo de DC. Iä, Iä, Cthulhu, fhtagn.

Un comentario

  1. Pingback: Consejos para escribir una aventura de rol

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *