¿Son malos los clichés en las partidas de rol?

 

Generalmente, cuando hablamos de  los clichés en las partidas de rol se nos viene a la mente un concepto muy negativo, un elemento que en una historia es tan típico que ha perdido toda su originalidad y que hace que nuestras partidas sean aburridas, lineales y muy predecibles. Solemos pensar que con los clichés en las partidas de rol ocurre lo mismo que en el cine o con los libros, es recomendable evitarlos si queremos qué nuestra partida tenga cierto interés. También es cierto que, a la hora de la verdad, estamos rodeados de clichés en nuestra vida diaria y ciertas series o películas de gran éxito se alimentan de ellos, encauzándolos de forma positiva, para dar salida a ciertas situaciones e incluso esperando la dura crítica de algunos aficionados para aumentar la fama del trabajo realizado.

Evidentemente, todos queremos evitar esos clichés en nuestras historias pero, al final, solemos caer en ellos porque son técnicas sencillas y bastante extendidas. Otro problema es que, si nos pasamos de originales, puede que al final sólo nosotros le encontremos sentido, o sigamos, nuestra historia. Si retuerces demasiado una línea argumental para poder ponerte la medalla de original, es más que posible que el jugador medio no te siga al cabo de dos o tres sesiones o que tengas que estar continuamente explicándole ciertas cosas para que te siga durante la partida. .

Esto no es un absoluto pero, ¿Quién puede negar el encanto de dirigir al clásico grupo del explorador, el pícaro, el guerrero y el mago? A veces, eso es lo que nuestros jugadores esperan y, a fin de cuentas, estamos para echar un buen rato y bajar, en determinadas situaciones, el listón de la originalidad en pos de una aventura más clásica, no tiene por qué tener nada de malo.

Los clichés pueden ser un recurso muy útil en tu historia pero, ahí va la matización, no es bueno abusar de ellos. He descubierto por mi propia experiencia que los jugadores tienden a recordar mejor ciertos elementos de una historia si estos tiran de una serie de clichés y, por contra, si tiramos más de conceptos o elementos más extraños a su costumbre, tienden a olvidar y a tener mayor dificultad para situarse en el contexto planteado. A fin de cuentas, todos reconocemos o entendemos esos elementos y, al utilizarlos, hacemos más fácil la comprensión.

Evidentemente, el abuso de los clichés puede ser muy negativo  para tu historia porque puede hacerla muy predecible pero, si no haces de un cliché el elemento central de tu historia, puede ser un recurso útil, por ejemplo: ¿No sabes como describir a un robot que quiere matar a los personajes  de los jugadores? Utiliza una imagen de la película de Terminator, puede que no sea especialmente original pero seguro que a nadie se le olvida. Si, además, quieres darle un toque cómico a la historia, puedes llamar a la pnj principal Sarah Connor y si encima llega para salvar a los jugadores, mejor que mejor, y seguro que no se les olvida el nombre.

El juego de mesa de la infancia, cargado de clichés y buenos recuerdos.

El juego de mesa de la infancia, cargado de clichés y buenos recuerdos.

Evidentemente, un punto importante será conocer a tus jugadores para saber en que cosas puedes utilizar los clichés para, incluso, aumentar la diversión. De hecho, de vez en cuando, no está mal jugar la típica aventura de mazmorras para encontrar un tesoro pero si de ahí, poco a poco, te vas distanciando de esas ideas en tu crónica/ campaña y vas añadiendo elementos más originales y, permites, que los jugadores construyan parte de esa línea argumental con sus interpretaciones y decisiones, ganarás mucho y tanto tu historia como tú saldréis especialmente beneficiados. Para ir concretando un poco, os voy a mostrar los que, en mi opinión, son buenos momentos o situaciones para tirar de los clichés durante una partida de rol:

1- Cuando queramos crear una pequeña parodia en nuestras partidas. Recurrimos al cliché para que nuestros jugadores recuerden ese momento, para tomar ese cliché como base y añadirle elementos nuevos que hagan divertida la escena. Esto depende bastante de tu grupo de jugadores y del ambiente que quieras crear en la partida pero, como todo, es cuestión de verlo detenidamente.

2- Para darle un giro inesperado a la trama, podemos recurrir a un cliché para que nuestros jugadores piensen que la historia es predecible y, cuando menos lo esperen, le damos a todo un cambio sorprendente a la escena. El sentido de esto es aprovechar el hecho de que el jugador cree que sabe lo que va a ocurrir porque lo ha visto en montones de series y de películas o, incluso, en partidas anteriores jugadas con el mismo grupo y el mismo Narrador pero, a través de pequeños detalles e hilando todo bien, le damos una sorpresa inesperada. También puedes ser especialmente manipulador, acostumbras durante un par de sesiones a que las cosas vayan de una determinada forma en tus partidas y, de repente, das el giro radical.

Esos cambios no deben ser gratuitos, deben estar justificados y deben tener sentido pero también tenemos que hacer llegar esa justificación a los jugadores, para que no se pierdan durante la partida. Si el cambio es muy radical, y puede afectar a los objetivos de un personaje, hay que evitar que el jugador sienta que su personaje ya no está conectado con la historia por lo que, continuamente, debemos darle razones concretas y específicas para que su personaje siga en nuestra historia y que esté motivado.

Resumiendo, los clichés pueden ser muy negativos para tu historia o para tu trama porque pueden hacerla muy predecible pero, si sabes hacer un uso adecuado de ellos, puedes usarlos como un recurso y aumentar la originalidad de tu historia o, incluso, para pasar unos buenos ratos con tus jugadores.

 

 

Acerca de Krom

Un buen día Daedallus me lió para entrar en este blog y me decidí a escribir sobre una de mis grandes pasiones: el rol ¿Algo más aparte de eso? Me encanta leer pero también disfruto fabricando mis propias artesanías de cuero.
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