Crítica (extensa) de la primera temporada de American Gods

American-GodsDe dioses y hombres.

La primera temporada de American Gods ha llegado a su fin y nos ha dejado un sabor algo extraño en los labios. Tras un arranque de temporada impresionante y furibunda, que dejó con la boca abierta tanto a los fans de Neil Gaiman como a aquellos que se acercaban por primera vez a American Gods, los capítulos van perdiendo fuelle poco a poco hasta un final abrupto con muchas cosas aún por resolver.

¿Qué ha ocurrido? Pues bien, ha ocurrido lo que siempre pasa cuando quieres hacer una serie (con varias temporadas) de un solo libro; que al final alargas tramas innecesarias, metes capítulos de relleno (por muy emocional que sea A prayer for Mad Sweeney, sigue siendo de relleno) y terminas la temporada tratando de dejar un Cliffhanger donde no lo hay en la novela.

Y es que esta es una de las cosas que más se le echan en cara a American Gods: sus primeros episodios son un calco casi literal de la novela de Gaiman. Tanto que refleja en pantalla muchos de los simbolismos y las alegorías American-Godsmostradas en el libro (que pueden desencajar al espectador ocasional pero que hace las delicias del ávido lector). Sin embargo y, a medida que nos vamos adentrando más y más en esta última y desesperada batalla de los Viejos Dioses contra los Nuevos, poco a poco van apareciendo tramas y situaciones que, si bien enriquecen el mundo en el que está metiéndose Shadow Moon, carecen de la característica fuerza de la pluma de Gaiman. Y se nota.

Pero no me entendáis mal, la serie hay que verla. Es, sin duda, de lo mejorcito que tenemos este año 2017 (con permiso de las que ya estaban aquí) y de las grandes promesas para la próxima temporada. Aunque, eso sí, mi recomendación es que hay que verla después de leer la novela dado que es muy probable que el espectador desconocedor de la obra de Gaiman se encuentre desencajado y despegado de lo que está ocurriendo entre tanto simbolismo, tanta alegoría y tanto misticismo. Así que ya sabéis, aún estáis a tiempo de coger la novela de Gaiman de cara a la segunda temporada.

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A partir de ahora este artículo puede contener SPOILERS de la primera temporada de American Gods, aunque intentaré no hacer ninguno de la novela (pido disculpas de antemano por si se me escapa alguno o si incurro en detalles que, aunque hayan sido dejados caer en la serie, no han sido desvelados como tales).
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Crítica a la serie (propiamente dicha).

*No entraremos a analizar el guion, dado que se trata de la adaptación de una novela y hablaremos de ello más abajo (además de lo que ya hemos dicho sobre estas líneas).

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Técnicamente la serie es una maravilla. En todos sus aspectos. Su fotografía y su manejo del color tienen una maestría que ya quisieran muchas grandes producciones de cine (sin duda estamos ante la edad dorada de las series de televisión). La mayoría de los planos posee un encuadre casi simétrico, un regalo para la vista. Abundan también los primeros planos, donde se cuida hasta el último detalle, hasta la última gota de tinta.

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*Mattes: las dos barras negras que aparecen encima y debajo en las películas y las series para adaptar el tamaño del fotograma original a las pantallas del hogar

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Si se hace un live action movie de Pesadilla antes de Navidad la quiero para el papel de Sally

Esto último es de lo mejorcito que tiene la serie. Cada capítulo comienza con Mr. Ibis escribiendo la historia de cómo cada uno de los antiguos dioses puso sus divinos pies en el Nuevo Mundo. Ese “Coming to America…” (“la llegada a América”) me sigue poniendo los pelos de punta. Toda la secuencia que se está inscribiendo en el libro está siendo narrada a su vez por la voz en off del propio Mr. Ibis. Desde el primer capítulo queda claro que la serie no se va a cortar con nada tanto en violencia como en atrevimiento (ese brazo cortado que sale del plano para colarse en la matte* superior es simplemente una genialidad).

La dirección corre a cargo mayormente de David Slade (Hannibal, 30 days of night) y Adam Kane (Heroes, Almost Human) que marcan las líneas generales de la serie. También dirigen un único episodio Vincenzo Natali, Floria Sigismondi y Craig Zobel. Sin embargo, bien podría parecer que toda la serie está dirigida por una única persona (o una mente colmena), dado que en ningún momento se rompe la estética, el ritmo ni el lenguaje del conjunto de la serie. Se nota, además, la mano de Brian Fuller (Hannibal, Heroes, Dead like me) y Neil Gaiman (el propio autor :P) en la producción por el cariño y el cuidado con el que está realizada American Gods.

La mayoría de los actores y actrices están soberbios (hablaremos de su comparativa con la novela más abajo); incluso el soso de Ricky Whittle (Shadow Moon) tiene momentos interesantes. Destacan sin duda Peter Stormare (Czernobog) y Gillian Anderson (Media) que, a pesar de no disponer de tantos minutos de metraje como los protagonistas, se meriendan la pantalla cada vez que salen a escena. Incluso Emily Browning está sorprendentemente bien en el papel de chica muerta. Destacar además el papel de Ian McShane (un servidor no puede ser imparcial con este hombre) como Mr. Wednesday.

La banda sonora de American Gods es impresionante. No solo tiene una mezcla de estilos tan deliciosa y variada como la propia mezcla de etnias en Norteamérica, sino que acompañan y dan volumen a las imágenes que estamos percibiendo en pantalla (a un servidor se le cayeron dos lagrimones con las gaitas de A prayer for Mad Sweeney). Swing, rock, jazz, canciones tradicionales irlandesas y de Europa del este e incluso tambores de guerra sin más hacen que cada capítulo sea un crisol de orígenes y de culturas.

 

Comparativa con la novela de Gaiman.

Como ya hemos dicho, la serie comienza casi como una copia literal del libro (incluso con frases extraídas directamente de la novela). A partir de ahí, va divergiendo hasta alargar la trama de Mad Sweeney (que en el libro desaparece tras unas breves apariciones y luego no vuelve a salir hasta la mitad final) e introducirnos casi con calzador en cada capítulo a Laura Moon. No es que esto sea malo (la química entre los dos y su particular Road Trip es divertida de ver), pero frena toda la tensión generada por el viaje de Shadow Moon y Mr. Wednesday en busca de los antiguos dioses para luchar en su guerra. También comprendo que si has contratado a dos actores de la talla de Emily Browning y Pablo Schreiber tengas que darle minutos en pantalla para que te salgan rentables.

Quitando estos detalles, la trama es la misma que la del libro: Mr. Wednesday contrata a un Shadow Moon recién salido de la cárcel (que ha provocado la muerte de Laura Moon, como descubrimos en el penúltimo episodio de la temporada) para ser su guardaespaldas durante su viaje de reclutamiento. Sin embargo, y si Mr. Wednesday es un dios (tal y como va descubriendo Shadow), ¿para qué necesita un guardaespaldas? Evidentemente, está usando a Shadow Moon para sus propios fines; pero aquellos que no hayan leído la novela tendrán que esperar a las siguientes temporadas para saber cómo.

En la siguiente sección analizamos cada uno de los viejos y los nuevos dioses que nos han presentado hasta ahora.

Viejos dioses, nuevos dioses y acompañantes (o Dramatis Personæ).

– Shadow Moon: interpretado por Ricky Whittle, es de lo peorcito de American Gods. El chiquillo desde luego clava su papel de no saber dónde está ni en qué se está metiendo. Shadow Moon es un exconvicto (entró en la cárcel por cubrir a su esposa, Laura Moon) a quien, a dos días de salir, le informan de que su esposa ha muerto en un accidente de coche. Pronto aprenderá que murió con la polla de su mejor amigo en la boca y su mundo se vendrá abajo. Habiéndolo perdido todo, se encontrará con Mr. Wednesday, que le ofrecerá un trabajo bien pagado pero algo sospechoso…

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Ricky Whittle está a veces tan perdido como su personaje

– Laura Moon: la esposa muerta de Shadow que vuelve a la vida gracias a la moneda equivocada que Mad Sweeney le entrega a Shadow. Desde entonces, su única intención es volver con Shadow y arreglar el estropicio de su muerte. A pesar de que su personaje no está tan presente en la novela, Emily Browning hace un papel soberbio, y se agradece verla en pantalla con la cara de póker de una muerta.

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Básicamente esta pose interrogante tiene todo el tiempo. Será el rigor mortis

– Mr. Wednesday: Ian McShane da vida a Odín (no creo que le esté chafando el pastel a nadie, esto está bastante claro), que se resiste a desaparecer (a ser olvidado como él mismo dice) por culpa de los nuevos dioses y las nuevas creencias que están desplazando (o ya han desplazado) a los viejos dioses. Como dijo Theoden de Rohan: “Si esto es nuestro final, haré que rubriquen uno que permanezca en la memoria”, y esto es precisamente lo que quiere: unir a todos los viejos dioses para una última gran batalla contra los nuevos.

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¿En serio no habíais caído en que era Odín? ¡Si hasta le llaman Wotan!

– Low Key Liesmith: ¿Por qué nombro al compañero de celda de Shadow Moon cuando apenas ha salido en la temporada? Pues porque hay más detrás de lo que vemos, pero no desvelaré nada para no romper la magia del descubrimiento a aquellos que no hayan leído la novela.

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Os lo pongo aquí para que no olvidéis su cara 😛

– Mad Sweeney: interpretado por Pablo Schreiber, Mad Sweeney es un leprechaun, traducido horrorosamente por “duende”, sacado directamente de la mitología irlandesa y que puede acceder al oro de cierto Tesoro. Por error saca la moneda que no debería (y se la entrega a Shadow Moon) y desde entonces su suerte le abandona hasta que devuelva dicha moneda. ¿El problema? Que la moneda está dentro de la esposa no-muerta, Laura Moon. Este personaje, aunque de importancia radical en la novela, no tiene tantas apariciones como en la serie, pero Pablo Schreiber se calza las botas de leprechaun y hace un papel magnífico que no solo se disfruta en casa, sino que tiene una buena química con el personaje de Emily Browning.

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Para tener esa cara alegre, Mad Sweeney es uno de los personajes más trágicos de la novela

– Mr. Jacquel y Mr. Ibis: Chris Obi y Demore Barnes dan vida a Anubis y a Thoth respectivamente. Ambos llevan una funeraria que, en esta primera temporada, ha servido para remendar a la maltrecha Laura Moon (aunque la volveremos a ver en la segunda). Poderosas son también las secuencias donde Anubis/Mr. Jacquel lidia con la muerte y abre las puertas del Reino de Osiris, contrapesando el corazón de la víctima con la Pluma de la Verdad (Maat) en el conocido ritual del Juicio de Osiris. Es más, que sea Thoth (dios de la sabiduría, las bibliotecas y la magia) quien recoja las historias de cómo los antiguos dioses llegaron al Nuevo Mundo es, sin duda, una placer.

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– Czernobog y las hermanas Zorya: Czernobog es un antiguo dios eslavo (interpretado espléndidamente por Peter Stormare) cuyo nombre significa Dios Negro, como contrapartida a su hermano gemelo (o su “otra cara” según la versión), Belobog. Vive una existencia pobre (trabajando un matadero) y maltrecha para su calidad de dios con las hermanas Zorya (Zorya Vechernyaya, la Estrella de la Mañana – Cloris Leachman-, Zorya Polunochnaya, la Estrella de la Medianoche –Erika Kaar– y Zorya Utrennyaya, la Estrella de la Tarde –Martha Kelly-). Las Zoryas son tres hermanas (a menudo y en otras versiones solo dos) guardianas de Simargl, un sabueso maligno atado en la constelación de la Osa Mayor. Por esto se las conoce como las Auroras y cada una guarda un momento del día (de ahí que Zorya Poluochnaya solo esté despierta durante las noches). Sus secuencias son exactamente (casi palabra por palabra) como fueron escritas por Neil Gaiman y son de lo mejor que podemos encontrar en esta primera temporada.

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Peter Stormare se come tanto la pantalla que no había sitio en la imagen para las hermanas

– Mr. Nancy: interpretado con maestría por Orlando Jones, Anansi es un dios africano juguetón y tramposo. Es el único que tiene una novela spin-off: “Anansi Boys”, que recomiendo encarecidamente. De momento ha salido poco en la temporada, pero tendrá una importancia mayúscula conforme los acontecimientos se vayan acercando a su apoteósico final.

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Curiosamente, Anansi va vestido con los colores de su lugar de origen, los Ashanti

– Bilquis: Diosa del amor y la reina de Sheba del Antiguo Testamento, Bilquis (interpretada por Yetilde Badaki) es una de las antiguas diosas más misteriosas de toda la novela. Bilquis hace que sus parejas sexuales la adoren como a una diosa para luego consumirlos (hombres y mujeres por igual) durante el acto sexual. Sin conexión (de momento) con el resto de antiguos dioses, las secuencias de Bilquis son de las más terroríficas y poderosas de la primera temporada.

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Yetilde Badaki junto a su retrato

– Vulcan: A pesar de solo verle en un capítulo, el episodio de Vulcan sirve para demostrar cómo los antiguos dioses se adaptan a nuestra era falta de creencias. Un dios forjador que se ha hecho adorar por un pueblo fabricante de almas cuyos sacrificios son aquellos que resbalan y caen al “volcán” de metal incandescente. Una maravilla.

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– El Djinn: La historia del Djinn se nos presenta en la novela como algo aislado, simplemente para mostrar a otros dioses y creencias en Norteamérica, pero en la serie se une brevemente al viaje de Laura Moon y Mad Sweeney. La historia de cómo Salim (Omid Abtahi) lo deja todo para coger el testigo del Djinn al que amó (Mousa Kraish) entra también en el Top 10 de momentos de la temporada.

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– Technical Boy: El primero de los Nuevos Dioses que conocemos, y que pone cara al fenómeno de Internet (y la adoración que recibe de millones de personas). Es la representación de los Like de Facebook y la obsesión de Twitter e Instagram. Es el personaje que más cambios ha sufrido al traspasarlo de la novela a la pantalla, dado que en la novela es un chico gordo y granudo, y en la serie tiene más pinta de Youtuber Caranchoa. Como Internet evoluciona a una velocidad vertiginosa, su apariencia varía ligeramente cada vez que lo vemos en pantalla.

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Lo de gordo no, pero lo de repelente lo han clavado

Media: Mientras que Technical Boy acaba de llegar al mundo de las deidades, Media ya lleva aquí más un siglo. Representa desde los periódicos hasta la televisión por cable, pasando por la radio (los Mass Media). Interpretada por la estupenda Gillian Anderson, Media ofrece a Shadow Moon unirse “al bando vencedor” en lo que ella considera que no será una guerra sino una masacre. Sin embargo, y tras esa sonrisa inocente, es una de las Nuevas Diosas más peligrosas que existen.

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Gillian Anderson también hace de un maravilloso David Bowie 🙂

Mr. World: Mr. World es la personificación de la globalización, interpretado por Crispin Glover. Es el líder de los Nuevos Dioses y el más peligroso de todos, dado que tiene a sus pies el poder del mundo entero. Uno de los personajes más intrigantes de la novela y de la serie a partes iguales del que seguro que volveremos a ver momentos tan poderosos como el de conseguir que Techincal Boy se disculpe ante Shadow mientras Media aparta la mirada aterrada.

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Lo mejor de la serie: visualmente es una maravilla, las tramas (incluso las inventadas) mantienen el espíritu de la novela, y los personajes están soberbios. Hay que leerse la novela.

Lo peor de la serie: alargar las tramas e introducir otras nuevas no siempre va a gusto de todos; además, Shadow Moon es soso como él solo. Os he dicho que os leáis la novela.

Nota: 9.5/10 (le bajamos 0.5 la nota porque el 10 solo es para Dios Los Soprano). ¿Aún no te la has leído?

 

Acerca de Khwfw

Friki de la vieja escuela. De esos de papel y lápiz. De temporadas enteras en una noche. De hablar con la misma pasión del cine de Kurosawa como del cine de Robert Rodríguez. De los cómics de todo tipo, de Frank Miller y Alan Moore; pero de DC, sobre todo de DC. Iä, Iä, Cthulhu, fhtagn.

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